Abuso de Acetaminofén


En Clínicos IPS hemos detectado una alta formulación de acetaminofén de manera crónica. Por este motivo, queremos recordar algunos aspectos importantes de los riesgos del abuso de este fármaco.

BOLETÍN DE FARMACOVIGILANCIA
CLINICOS IPS
DEPARTAMENTO DE TOXICOLOGÍA CLÍNICA Y FARMACOVIGILANCIA

“La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas”     Sigmund Freud

 

En Clínicos IPS hemos detectado una alta formulación de acetaminofén de manera?crónica. Por este motivo, queremos recordar algunos aspectos importantes de los riesgos del abuso de este fármaco.

El acetaminofén es un derivado del para-aminofenol, que inhibe la síntesis de prostaglandinas a través de la inhibición de la ciclooxigenasa, inhibe la vía de óxido nítrico y activa de forma indirecta receptores cannabinoides. Posee propiedades analgésicas y antipiréticas pero no tiene efectos anti-inflamatorios o antiagregantes plaquetarios.

Sufre metabolismo principalmente por reacciones de sulfatación y glucuronidación y sólo un 5% genera un metabolito tóxico que es la N-acetil-para-benzoquinoneimina (NAPQI) a través de reacciones de oxidorreducción por el citocromo P450. Este metabolito, normalmente es detoxificado por el glutatión. Sin embargo, cuando hay depleción de glutatión, se consumen dosis supra terapéuticas o repetidas de acetaminofén, las  reservas hepáticas de glucurónido y sulfato se agotan, dando como resultado un aumento de la formación del metabolito NAPQI y generando de esta forma toxicidad principalmente hepática (necrosis centrolobulillar).

Dentro de los factores de riesgo para presentar esta lesión hepática se encuentran: tabaquismo, abuso de etanol, desnutrición, uso de fármacos inductores del citocromo P450, consumo crónico de acetaminofén y consumo de dosis supra terapéuticas. Hay que tener en cuenta que dentro de las causas de consumo de dosis supra terapéuticas están la venta libre del medicamento, errores de medicación y el uso de tabletas combinadas de acetaminofén con otros analgésicos, relajantes musculares o antigripales. No es infrecuente, que los pacientes tomen simultáneamente acetaminofén tableta de 500 mg junto con una tableta combinada de acetaminofén más un opioide por ejemplo.

Por este motivo, en enero de 2011 la FDA pidió a los fabricantes de tabletas combinadas de diferentes fármacos con acetaminofén, limitar la cantidad de acetaminofén a un máximo 325 mg en cada comprimido o cápsula para proteger a los consumidores contra el riesgo
de lesión hepática. La FDA recomienda a profesionales de la salud descontinuar la prescripción y dispensación de medicamentos en combinación con más de 325 miligramos de acetaminofén por unidad (comprimido, cápsula, tableta). No hay datos disponibles que demuestren que tomar más de 325 mg de acetaminofén por dosis proporciona un beneficio adicional que compense los riesgos añadidos para la lesión hepática. En nuestro sistema seguimos viendo la dispensación de tabletas combinadas con 500 mg de acetaminofén como es el caso de acetaminofén/codeína (500 mg/30 mg).

Queremos resaltar que el hígado no es el único órgano en riesgo por el uso inadecuado de acetaminofén. Algunos estudios han sugerido una asociación entre el uso crónico de acetaminofén y efectos renales. En un estudio de casos y controles de pacientes adultos con insuficiencia renal precoz, el uso regular de acetaminofén se asoció con un riesgo de insuficiencia renal crónica 2,5 veces mayor. La dosis media utilizada durante los períodos de uso regular de acetaminofén se correlacionó con el riesgo (dosis > = 1,4 gramos / día durante períodos de uso regular tenían un odds ratio para insuficiencia renal crónica de 5,3); el riesgo de insuficiencia renal también aumentó con dosis acumulativas. La National Kidney Foundation considera el acetaminofén como el analgésico no narcótico de elección para el dolor episódico en pacientes con enfermedad renal crónica, pero no apoya el consumo habitual por el riesgo de nefrotoxicidad. El acetaminofén puede causar necrosis tubular aguda y nefropatía analgésica crónica, que se caracteriza por nefritis intersticial y necrosis papilar renal, en pacientes que reciben dosis elevadas (por ejemplo, 2,5-10 g / día para adultos) crónicamente. El uso crónico de acetaminofén se ha implicado como un factor contribuyente a la disminución de la función renal en pacientes con enfermedad renal subyacente, incluyendo nefropatía diabética.

OTRAS PRECAUCIONES

El uso excesivo de acetaminofén en pacientes con cefalea tensional puede inducir cefalea por abuso de analgésicos. El uso excesivo de acetaminofén se ha definido como: 3 o más dosis por día, uso más de 15 días al mes o más de 5 días por semana. La frecuencia de uso puede ser más importante que la dosis. Este tipo de cefalea siempre se debe indagar en los pacientes con cefalea crónica diaria y el tratamiento consiste en la suspensión del fármaco con habitual la remisión de los síntomas.

Finalmente, queremos hacer referencia a la toxicidad por acetaminofén. Estudios prospectivos han demostrado que existe una asociación entre el uso regular de analgésicos y la pérdida de audición que en el caso del acetaminofén puede ser secundaria al agotamiento de glutatión, que protege la cóclea. El uso de acetaminofén por 2-3, 4-5, o> = 6 días a la semana se asoció con un riesgo relativo de 1,11, 1,21 y 1,08, respectivamente, con tendencia de p menor de 0,0007.